A los padres separados les angustia ver como parte de las vacaciones las pasan sin sus hijos, especialmente la primera después de la separación. Por su parte, los niños sufren al ver que el verano que antes pasaban en familia, ahora es diferente y de algún modo más triste.
En ninguno de los casos se debe afrontar estas fechas con miedo o angustia, ya que se la trasmitiremos a los pequeños. Es mejor intentar organizarse la haciendo que los hijos sean los protagonistas y disfruten como antes, aunque tengan que estar con su padre o con su madre por separado y no todos juntos como antes.
Los padres deben dejar al margen sus problemas y conflictos personales y de pareja y pensar en el bien de los niños.Por ello deben coordinar las fechas y llegar a un acuerdo para que cada uno pueda disfrutar de los hijos y vacaciones y dejar al margen a los niños de cualquier dicusión.
En los casos que los padres deciden, por el bien de los hijos, pasar un tiempo de las vacaciones juntos, hay que tener cuidado en que esto no confunda a los niños sobre una posible reconciliación.
Los padres deben ser muy claros para explicarles esta nueva realidad, dedicar tiempo a los niños y tener cuidado en no generar sentimientos de culpa en los hijos por tener que pasar parte del verano en casa de uno de los padres y dejar al otro solo. Esto les puede crear conflicto al hacerles sentir que está traicionando al progenitor que está solo.
Ante esta situacón es importante que los padres les tranquilicen y les hagan ver que se alegran de que lo pasen bien, aunque ya no estén juntos como antes. Lo más importante es transmitirles tranquilidad y hacerles saber que papá o mamá están bien.
Sobre todo hay que evitar preguntarles con quién quieren pasar el verano, porque implica hacerles tomar una decisión muy difícil: elegir entre las dos personas que más quiere.
Familias reconstruidas
Las vacaciones también pueden ser complicadas si en el caso de familias reconstruidas, es decir aquellas en las que conviven padres con hijos de anteriores matrimonios. En esos casos hay que ser flexibles y especialmente pacientes ante los conflictos que se puedan provocar. Con buena voluntad por ambas partes será más fácil que las vacaciones sean positivas para todos los miembros de la familia
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