Padres o Nones.

Dar autonomía y responsabilidad a los niños

Los padres deben educar a los niños para que sean autónomos, darles responsabilidades según su edad y capacidad. Deben dejar que hagan las cosas por sí mismos, que se equivoquen y aprendan de sus errores

 

Desde que nace, un bebé depende completamente de sus padres al cien por cien. Sin ellos no podría vivir. Pero cuando los hijos crecen va aprendiendo, poco a poco, a valerse por sí mismos y a ser autónomos. Los padres les ayudan en ese proceso al enseñarles a hablar, a andar, a comer... Pero además de ayudarles a desarrollarse, tienen que ir dejando asuman responsabilidades. Deben dejar poco a poco de ser imprescindibles y animar a los niños a que tomen sus propias decisiones.

 

De esta forma, los padres deben lograr el difícil equilibrio entre la innata tendencia a proteger a los hijos y la necesidad de ir soltando hilo para que ellos acaben valiéndose por sí mismos. Esto supone no solo que los menores aprendan a hacer cosas por sí mismos, sino también a ser responsables de sus actos, superar las dificultades y a saber decidir y decir no ante situaciones que no deseen.

 

Para que un niño se convierta en un adulto independiente y responsable se le debe empezar a enseñar desde la primera infancia, educándole para que sepa valerse por sí mismos y adquiera responsabilidades poco a poco, lo que supone dejar que cometa equivocaciones, asuma las consecuencias de sus actos y aprenda de sus errores. Hay que tener en cuenta que si los niños aprenden desde pequeños a ser autónomos y asumir pequeñas responsabilidades, cuando crezcan estarán preparados para afrontar responsabilidades más importantes y resolver los conflictos más graves que tendrán a lo largo de su vida.

 

En muchos casos los padres suelen anticiparse a las acciones de los niños, y no les dejan hacer las cosas solos, piensan que son demasiado pequeños, que no saben o que no son capaces. En otras ocasiones les resulta más cómodo y rápido hacer ellos una tarea que dejar que la hagan los niños. Pero los hijos necesitan asumir tareas como recoger sus cosas, ayudar en casa o vestirse solos.

 

Para enseñar hábitos de autonomía se debe empezar con tareas pequeñas y favorecer que vayan asumiendo responsabilidades más importantes.


No hay que olvidar que puede ser tan negativo sobreprotegerlos y hacérselo todo, como "sobreexigirles" y pedirles que desempeñen tareas superiores a sus posibilidades. La autonomía de cada niño debe ser adecuada a cada edad y sus capacidades para evitar la frustración y animarle a confiar en ellos mismos.


"Yo solito"

 

Hay una etapa en la que el niño quiere hacerlo todo "yo solito". Empieza a tener iniciativa, a descubrir cosas y quiere poner a prueba sus capacidades. Aunque a los padres les "desespere" la torpeza con la que actúan, se puede aprovechar esta motivación para empezar a darle autonomía, aunque eso implique que le cueste más hacer las cosas, que las haga mal o que haya que estar pendiente de ellos.

Si frenamos esta iniciativa, luego será más difícil que quiera hacer las cosas cuando se lo pidan sus padres. Obviamente hay tareas que no puede hacer aunque quieran, ya que son complicadas o tienen riesgo, en esos casos se les debe explicar por qué no pueden hacerlo ellos solos.

 

Desde los primeros años de vida el niño aprende a realizar por si mismo. En la adolescencia se inicia el interés por la independencia, por lo que es importante que lleguen a esta etapa con autonomía y siendo responsables de sus actos, ya que de otra forma se convertirán en adultos inmaduros o inseguros, incapaces de enfrentarse a los problemas .
Incorporar hábitos

 

Son muchas las formas para incorporar hábitos que ayuden a los niños a madurar su autonomía. Hay que tener en cuenta que los niños pequeños hacen lo que les gusta y luego los que les resulta útil, pero hay que fomentar que también hagan aquello que es bueno para ellos, independientemente de si les gusta o apetece.

 

Los padres deben confiar en la capacidad de su hijo, estimularles con comentarios positivos sobre sus logros, respetar el ritmo de cada niño en aprender y no esperar los mismos resultados, ya que cada uno tiene unas habilidades.

 

A cada edad una responsabilidad

 

-A los 3 años pueden comenzar a tener hábitos de independencia. A esa edad empiezan a hacer por ellos mismos las actividades relacionadas con la alimentación, la higiene y el autocuidado en general.

 

-A los 5 años. Los niños deben vestirse solos y pueden recoger los juguetes con ayuda, lavarse las manos y los dientes. También pueden hacer tareas como llevar la ropa sucia al cesto.

 

- A los 6 años. Debe usar correctamente los cubiertos, bañarse o ducharse solos y peinarse. Ya pueden empezar a ayudar en casa en tareas pequeñas. A esa edad ya deben reconocer sus errores y disculparse cuando hacen algo incorrecto.

 

- Con 7 años deben mantener su habitación ordenada y ayudar en las tareas del hogar. Pueden levantarse con el despertador y prepararse para ir al colegio solos. Ayudar a hacer su cama, poner la mesa y ordenar sus cosas…También pueden empezar a administrarse con su paga semanal y solucionar sus propios problemas cotidianos ayudados por sus padres.

 

Consejos para padres

 

-Ser constantes. Si se quiere enseñar a un niño a que se vista solo, debe ser una norma que se mantenga cada día. No se debe decir a un niño un día que se tiene que vestir solo y al siguiente vestirle nosotros porque tenemos prisa.

 

-Explicarle cómo se hace. Los padres deben enseñar a los niños como hacer lo que se les pide. No se puede dejar que se vistan sin mostrarles como se atan los zapatos o pedir que se bañen si saber cómo se lava el pelo.

 

-Facilitar el trabajo pero dejándoles cometer errores. Si se intenta que el niño aprenda a comer solo, debe empezar con alimentos fáciles de pinchar. Hay que evitar que ante sus fallos o las dificultades que se les presenten, los padres les ayuden y acaben haciéndolo ellos

 

-Valorar los logros. Felicitar al niño a medida que va consiguiendo hacer las cosas por sí mismo, ya que esto les anima a continuar.

 

-Dejarles que se equivoquen. Aprender de los propios errores es una de las principales formas de aprendizaje.

 

Articulo elaborado con el asesoramiento de MAR SÁNCHEZ MARCHORI.

Pedagoga y directora del Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa

 

 7 comentarios

Escribe tu comentario

Usuario:
Comentario:
Código:
Escribe aquí el código de seguridad:
Más noticias en Padresonones

© 2017 padres o nones | Todos los derechos reservados | Diseño Web | RSS