Padres o Nones.

Vacaciones en el mar

Diversión y descanso son compatibles en los gigantescos hoteles flotantes, los cruceros, cuando se viaja en familia

A finales de los 70, la serie "Vacaciones en el Mar" irrumpió en los hogares españoles invitándonos a soñar desde el sofá. Tras el sonriente recibimiento de su tripulación con "The Boat Love" como música de fondo, el trasatlántico se adentraba en las aguas del Pacífico. Hoy la ficción se hace realidad y son cada vez más las familias que apuestan por elegir un crucero para protagonizar su propia aventura a bordo. 


Y es que divertirse y descansar pueden ser dos opciones perfectamente compatibles si se opta por un crucero para disfrutar de unos días de vacaciones en familia. Una forma de viajar realmente cómoda que cada vez cuenta con un mayor número de adeptos gracias a su versatibilidad. Porque no nos engañemos: hay un crucero para cada viajero y un viajero para cada crucero.


Aunque para gustos, colores. Quizás por ello sus incondicionales arguyen la cantidad de propuestas que brindan y el descanso que proporciona viajar con la "casa" a cuestas y olvidarte de hacer y deshacer maletas, mientras que los más reticentes critican el que sólo se visiten los lugares del itinerario previsto casi de puntillas y el escaso tiempo para disfrutar del barco si se baja en cada puerto.
 

Sea como sea, de lo que no cabe duda es que hoy en día se han convertido en una opción de lo más interesante para tener en cuenta cuando hablamos de viajar en familia y deseamos aunar divertimento con relax sin olvidar algo imprescindible para recargar las pilas: disponer de tiempo libre para uno mismo.
 

Club infantil y juvenil


Y es que uno de los mejores servicios que agradecen tanto padres como hijos es sin duda alguna el club infantil y juvenil que suele tener cada crucero. Sus programas están divididos por edades, y normalmente aceptan niños desde los dos o tres años, contando muchos ellos con clubes también para los adolescentes. La seguridad es clave y los padres están localizados todo el tiempo con un “busca” o cualquier otro aparato por si hay algún problema que requiera su presencia.
 

Es importante conocer el horario del que disponen así como el amplio abanico de su programa para poder optar por las mañana, las tardes, el día entero o sólo las horas que duren las actividades que hemos seleccionado y que van desde manualidades a disfraces, bailes, teatro, natación y muchas otras más, incluido si se desea el momento de la comida o de la cena junto con otros niños en horario infantil.
 

Lo ideal es encontrar el equilibrio para que haya tiempo para todo y para todos, que lo hay, aunque no siempre es fácil. Porque los peques disfrutan tanto en los clubes compartiendo las diferentes actividades con otros niños de su edad, que cuesta arrastrarlos a tu lado, aunque siempre se puede llegar a una “entente cordiale” y una vez sellado el “pacto vacacional”, lograr tiempo para cada uno y tiempo compartido en familia. Este último, además de en cubierta, siempre se da cuando se pisa tierra firme para recorrer juntos el lugar previsto en el itinerario.
 

Un gran hotel flotante

 

Los barcos que surcan los mares de nuestro tiempo de ocio se convierten durante la travesía en gigantescos hoteles flotantes que suelen contar con todo tipo de servicios, y junto al mencionado club de actividades para nuestros hijos se multiplican otros como son restaurantes, pubes, centros de belleza, bares, tiendas, casino, teatro, servicio de lavandería, gimnasio, spa, discoteca, instalaciones deportivas al aire libre, piscinas o jacuzzi, y un completo programa de actividades con los más variados cursos y concursos.


Las zonas comunes y todas las actividades que en ellas se dan cita están abiertas a todos los pasajeros e incluidas en el precio del pasaje a excepción de los servicios de belleza o lavandería entre otros. En cuanto a los camarotes, las categorías (de interior a suite con balcón) y puentes (cerca de una decena de alturas) son variadísimas, incluida la elección de camas y literas requeridas y permitidas.
 

Por lo que respecta al avituallamiento, la comodidad del “todo incluido” se adueña de todos los espacios que contempla el barco, desde el bufet informal al elegante restaurante, en el que se suele celebrar la Cena del Capitán, sin olvidar los puestos abiertos 24 horas con pizzas, bocadillos y por regla general la tentadora máquina de helados. Los menús son internacionales pero también los hay, bajo petición, especiales para celiacos, diabéticos, etc
 

Todo ello sin olvidar una ventaja añadida, la ventaja de todas las ventajas: el viajar sin darnos cuenta, el cruzar fronteras invisibles sin apercibirlas, la mágica travesía de millas y millas a lo largo de toda la noche para que amanezcamos, tras un reparador sueño, en diferentes puertos del mundo.
 

Porque la oferta en tierra firme también es de lo más rica en su diversidad, fruto de la dinámica de crecimiento de los cruceros en cantidad y calidad en consonancia con los cada vez más expertos cruceristas. Así, tenemos cruceros de cinco días o de veinticinco, por el Mediterráneo o surcando el Caribe, entre los hielos del Polo Norte o por las cada vez más solicitadas rutas fluviales. Y a los mil y un destinos y diversas duraciones se suma un tercer elemento: el de los cruceros temáticos, enfocados a compartir aficiones y que van de la gastronomía al baile pasando por el golf. Costas y remotas civilizaciones, playas y selvas, glaciares y ríos, monumentos o bazares; un rico abanico de propuesta que nos invitan a disfrutar de unas auténticas vacaciones tanto si apostamos por el bullicio o por alejarnos de él. ¡Buena travesía!

 

Recuerda:

1. Antes de reservar tu crucero asegúrate que tiene todos los servicios con los que deseas contar a bordo. Pregunta por los planes familiares y si es tu primer crucero, hay foros en Internet que te pueden ayudar.
 

2. Cerciórate de la hora de embarque, suele empezar tres horas antes de zarpar y hay que facturar las maletas. También de todos los documentos que necesitas.
 

3. No te pierdas la primera reunión informativa nada más embarcar,; tampoco el boletín que se reparte cada tarde y en el que se especifica el diario de a bordo para el día siguiente con las diferentes actividades en el barco o fuera de él.
 

4. Una buena manera de comenzar el crucero es, mapa en mano, "explorar" juntos los diferentes lugares comunes. Con el  servicio de “walkies” o los dispositivos que te ofrezcan en el barco tendrás a tus hijos más mayores “controlados” en cubierta.
 

5. Infórmate bien sobre las excursiones pues no todas merecen la pena. Si prefieres ir a la tuya infórmate antes de accesos, seguridad, etc. Y ante todo no te olvides de regresar a la hora acordada. El barco no espera a nadie.
 

6. El mejor momento para disfrutar de las instalaciones del barco es cuando está amarrado en el puerto de turno y la mayoría de pasajeros baja a tierra firme.
 

7. En cuanto a la ropa, un poco de todo, informal, de baño, para las excursiones y algo elegante… Esa es la ventaja de viajar con la casa a cuestas, que el armario (pequeño) y la ducha están siempre a mano para cambiarte según la ocasión.
 

8. Y date un capricho. El spa es un buen sitio. ¡Seguro que te lo mereces!
 

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