Padres o Nones.

¡Nos vamos de camping!

Hacer camping es una de las mejores opciones para pasar tiempo en familia. El contacto directo con la naturaleza y el mayor tiempo para compartir son algunas de las ventajas

 

Ya sea en tienda, bungalow o caravana; junto al mar, a pie de montaña o a la orilla del río, el camping nos invita a disfrutar de la naturaleza y de un mayor tiempo para compartir en familia

 

Quienes lo practican con asiduidad, no lo cambian por nada. El contacto directo con la naturaleza, el mayor tiempo para compartir en familia y el relax que supone un espacio mínimo que ordenar o el tipo de ropa que se suele usar —práctica y liviana— se convierten en los principales argumentos de las familias que optan por un camping para disfrutar de sus vacaciones o pequeñas escapadas. Todo ello sin olvidar que se trata de una forma de viajar libre, sin prisas ni horarios.

 

Unos van durante todo el año, otros solo en vacaciones; los hay que eligen siempre el mismo destino frente a los que prefieren cambiar cada vez; también quienes viajan con la casa a cuestas o los que apuestan por el bungalow, cada vez con mayor demanda entre las familias, pero a todos les une una prioridad: la de disfrutar del estilo de vida abierto, desenfadado y en contacto permanente con la naturaleza que los camping promueven.

 

Vacaciones para todos

 

Otro de los argumentos que esgrimen sus incondicionales es que se trata de unas “vacaciones para todos”. Y es que nada más llegar al camping, lo habitual es realizar un reparto de responsabilidades entre todos los miembros de la familia, algo que fomenta el trabajo en equipo y el cumplimiento de unos turnos y normas.

 

De hecho, los campistas españoles siempre han sido unos adelantados en su tiempo, y cuando hace años los hombres no fregaban ni cocinaban, ellos ya lo hacían. El contacto con campistas extranjeros y la presión social en un lugar vacacional que se convierte en escaparate de lo que haces, y de lo que no haces, ha influido determinantemente en hacer de las vacaciones para todos, una realidad en el día a día del camping. Los niños, por su parte, acostumbran a realizar mayor número de tareas domésticas de las que suelen hacer en casa. 

 Campings para todos los gustos y bolsillos
 

Como los hoteles, los campings tienen diferentes categorías: lujo, 1ª, 2ª y 3ª, y, al igual que estos, cada vez cuentan con más servicios tales como restaurante, parque infantil, piscina, spa, wi-fi, instalaciones deportivas y todo aquel que contribuya a mejorar la estancia. De hecho, la categoría está en función de los servicios que presta el camping, y es que hay alojamientos para todos los gustos y bolsillos.
 

España, con su clima privilegiado en el contexto europeo, cuenta con centenares de ellos en un litoral jalonado de banderas azules así como en la montaña y parajes de excepción. Muchos de ellos ostentan además con premios internacionales del sector con los que se distinguen sus servicios, instalaciones u oferta gastronómica.

 

Los niños a sus anchas

 

El hecho de ser un espacio abierto pero controlado hace que los niños vean en los campings un auténtico paraíso vacacional, mientras que los padres pueden llegar a sentir que se trata de unas vacaciones de verdad. Los cada vez más habituales servicios de animación infantil y juvenil contribuyen mucho a ello.

 

Se suman además otro tipo de alicientes como son montar una tienda, dormir en una caravana o en una cabaña de madera, estar todo el día fuera de “casa”, moverse a sus anchas, practicar diferentes actividades deportivas, jugar con otros amigos, coger las bicis o estar como pez en el agua en la piscina o playa del lugar.

 

De todos modos, tampoco conviene confiarse como bien recomienda la Organización de Consumidores y usuarios, ya que al ser un lugar de ocio familiar, a veces circulan niños muy pequeños libremente y ajenos a los posibles riesgos que les rodean. Entre otros consejos destacan hacerse con un buen plano de situación nada más llegar, aprender los caminos, ver las salidas de emergencia y comprobar su operatividad, así como recorrer con los niños las instalaciones, y enseñarles a orientarse y a identificar los posibles riesgos.
 

Para elegir bien:


-Decidir tipo de turismo (playa, montaña o urbano) y alojamiento (tienda, caravana o bungalow)


-Tener en cuenta la demanda y preferencias de todos los miembros de la familia.

 

-Comprobar las instalaciones y servicios que nos ofrecen. También las condiciones de seguridad: acceso a la playa, carreteras cercanas, socorrista, vigilante nocturno, etc.

 

-Preguntar por las ofertas y descuentos (según la duración de la estancia y la edad de los niños, siendo normalmente gratuito para los menores de tres años) Se paga por parcela y por número de personas, y también según sea temporada baja, media o alta.

 

-Protector solar, mucha agua para evitar la deshidratación y camiseta son fundamentales en un lugar en el que se pasan tantas horas al día al aire libre.

 

Más información en www.campingsonline.com, www.campings.net

 

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