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Niños y adolescentes deben extremar la protección de la piel en verano

Llega el calory con él las largas exposiciones al sol. Educar a los niños para que incorporen a su rutina una adecuada protección es importantísimo para prevenir futuros problemas en la piel.

 

Durante la infancia y la adolescencia se debe prestar una especial atención hacia las medidas de prevención primaria, que cuando hablamos de la piel se traduce a una adecuada protección frente a las radiaciones ultravioletas.

 

Estudios recientes han demostrado que el riesgo de desarrollar cáncer de piel puede reducirse en un 75% si durante los primeros 18 años de vida – periodo en el que se sufre entre el 50% y el 80% de la exposición solar de toda nuestra vida – se siguen hábitos adecuados en fotoprotección. Es por eso que la educación en materia de fotoprotección es imprescindible desde los primeros años de edad, tal y como recomienda a Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)

 

Padres y profesores

En el caso de los niños, son fundamentalmente los padres y profesores quienes sirven de referencia y por ello, tienen un papel importante a la hora de crear un hábito de fotoprotección desde los primeros años.

 

“Los hábitos de salud establecidos en la infancia es más probable que se mantengan que aquellos adquiridos posteriormente” aseguraba el presidente de la AEDV Julián Conejo-Mir. Y es que todo es más fácil cuando lo interiorizamos. Se trata de lograr que los niños incorporen a su rutina la adecuada aplicación de las cremas protectoras, al igual que por ejemplo se les enseña a cepillarse los dientes después de las comidas o a lavarse las manos antes de las mismas.

 

Adolescentes reticentes

De este modo conseguiremos que los futuros adolescentes se muestren menos reticentes a la hora de protegerse del sol como ocurre en la actualidad. Los cánones de belleza que demandan una piel bronceada, la rebeldía e independencia a la hora de tomar pequeñas decisiones o los falsos mitos como la desaparición del acné empujan a los adolescentes a descartar el uso de fotoprotectores, según se desprende de la jornada formativa sobre sol, piel y fotoprotección.

 

Para ello también debemos predicar con el ejemplo. De hecho, y según los últimos estudios, sólo cuatro de cada diez españoles usan crema protectora de forma habitual pese a su eficacia para prevenir la aparición de melanomas y del cáncer de piel, según destacó Conejo-Mir durante la presentación de la Campaña Euromelanoma que tiene  lugar en mayo. El objetivo principal de esta campaña organizada por la AEDP es el de sensibilizar a la sociedad de la necesaria educación para la protección solar así como la prevención y el autoexamen para detectar de forma precoz los posibles melanomas.
 


¡Ojo con los lunares!

 

Las cremas protectoras, junto con el uso de una ropa adecuada y una exposición al sol moderada, son la principal herramienta para frenar la incidencia del cáncer de piel: el más maligno y de los pocos tumores cuya incidencia sigue subiendo.

 

Así, hay que tener presente siempre entre otros consejos que los niños de seis meses no deben estar expuestos; un especial cuidado y protección altísima con los que tienen menos de tres años; usar gorras y gafas de sol homologadas, y los peques además camisetas secas; evitar la exposición entre las 12 y las 16 horas; usar la protección solar adecuada a nuestro tipo de piel y no sólo cuando vamos a la playa; secarnos después de un chapuzón para evitar el efecto lupa; no confiarnos con los días nublados y beber agua con frecuencia.

 

Además, una adecuada autoexploración nos ayudará a su detección precoz, un autoexamen que los pequeños pueden iniciar a partir de la pubertad. La mayoría de las personas tienen lunares que son benignos, pero es muy importante conocer sus cambios. La regla del ABCDE puede ayudar a reconocer las características de un melanoma:

 

Asimetría: la mitad del lunar no se corresponde con la otra mitad.

 

Bordes irregulares: los bordes del lunar son desiguales.

 

Color: el color del lunar no es uniforme, sus tonalidades varían desde un marrón a un rojo, o azul.

 

Diámetro: el lunar tiene más de 6 milímetros de ancho.

 

Evolución: se sospecha de un melanoma si aparecen uno o más de estos signos o cualquier otro cutáneo anormal (sangrado, inflamación, enrojecimiento, endurecimiento, picor…)

 

La precocidad del tratamiento es esencial para la curación. Ante cualquier duda, consulte al dermatólogo a la mayor brevedad. 

 

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