Padres o Nones.

¡A cocinar!

El plato que menos les gusta puede convertirse en un manjar si lo ha sido preparado por ellos mismos

Nada les sabe más bueno que lo que ellos mismos han preparado. E incluso el plato que aborrecían puede convertirse en un manjar por el mero hecho de haber pasado por sus manos. Así que ya sabes: ¡a cocinar toca!

 

Del juego a la obligación hay tan solo un paso, así que vale la pena aprovechar la iniciativa, curiosidad y ganas de hacer algo por ellos mismos inherente a la infancia para que la cocina se convierta en una improvisada sala de juegos repleta de aromas y sabores.

 

En primer lugar, lo más importante es hacerles ver que van a hacer algo muy especial y normalmente restringido al mundo adulto. Eso les hará sentirse mayores e importantes, con lo que ya tenemos un punto ganado a nuestro favor. Si además el plato en cuestión es apetecible, tenemos la partida ganada de antemano. Para entrar en calor, podemos hablarles también sobre el dulce momento que vive la gastronomía en nuestro país a nivel internacional con ejemplos como Ferran Adriá o Arzak entre muchos otros, cuyas cocinas se han convertido en los laboratorios gastronómicos del nuevo milenio.

 

Un delantal simpático y las manos limpias servirán de inicio para el ritual en el que no debe faltar la receta por escrito y todos los ingredientes necesarios que iremos poniendo en su sitio. Es un bueno momento además para hablar de gramos y litros, de texturas y sabores, de cocciones y salsas, y sobre todo de sabores, colores y olores. Si además hacemos un gorro de papel como el del mejor chef, la diversión está asegurada.

 

El menú ideal

 

Lo mejor es cocinar un primero, un segundo y un postre pero dependiendo de la edad de nuestros pequeños cocineros elegiremos el plato en cuestión. Vale la pena empezar con platos fáciles y sabrosos para que vayan familiarizándose con la cocina, y a ser posible que luego vaya a parar al mayor nutrido y cercano grupo de comensales que valore el tiempo invertido y el resultado obtenido.

 

Una tarta, unas magdalenas, una ensalada, un postre de fruta y helado, unas quesadillas o una pizza divertida servirán para iniciar a nuestros pequeños en el fascinante mundo de la cocina. Dejar la cocina tal y como estaba previamente y saber poner la mesa son otras funciones que completarán la velada.

 

Si queremos ampliar la actividad, nada mejor que hacer la compra juntos con la lista de ingredientes que necesitamos. Y si además lo hacemos en el mercado, la experiencia nos aportará un mundo de color y sabores mucho más amplio e interesante. Si los niños son mayores, podemos además brindarles la oportunidad de hacer que nuestros cocineros comprendan el valor del dinero, preguntando precios y eligiendo los productos necesarios con un presupuesto establecido de antemano.

 

Si además hemos invitado a la abuela, al vecino o a algún amigo de la familia a la comida o al banquete, no sólo se aplicarán en el proceso sino que estarán emocionados ante la reacción de los comensales.

 

Algunos ejemplos


Magdalenas o tartas. Harina, huevos, aceite y frutos secos. Hay muchas tartas en los supermercados que puedes hacer siguiendo las instrucciones y añadiendo el toque creativo.

Ensaladas. Lechuga, pepino, tomate, atún, huevo duro. Y una larga lista de esos “enemigos” verdes que pueden convertirse en amigos.

Quesadillas. Tortillas de trigo con queso, salchichas, jamón y un sinfín de variedades. Con treinta segundo en el micro obtendrás el mejor resultado.

Pizza. La base, tomate y queso y la imaginación al poder. Puedes recortar la figura de Minni Mouse o de la sirenita. Les encantará.

Banana Split. Plátano, nata y las más variadas bolas de helado que puedes comprar o elaborar tú mismo con leche y frutas. Aprovecha las frutas de temporada.

 

Y no olvides que…

 

-Hay que tener mucha precaución con los utensilios y con el fuego.
 

-Pueden “bautizar” los platos con el nombre que prefieran y que se convertirá en enseña para la familia.
 

-Es una buena oportunidad para hablar de gramos, kilos, euros…
 

-Si hay varios niños, cada uno tendrá su cometido que irá intercambiando para que todos hagan de todo.
 

-Es importante que se diviertan pero también que entiendan la importancia de lo que se come, por aquello de “somos lo que comemos”, y de paso valorar el trabajo diario que supone organizar el menú diario para toda la familia.
 

-Déjalos que improvisen, puede ser toda una aventura para ellos y un descubrimiento para el resto. Aprovecha la creatividad de la que hacen gala.
 

-Es un bueno momento para iniciarlos en las tareas del hogar si todavía no lo has hecho. Y ante todo y por encima de todo no te olvides de lo mejor: disfrutar del momento. Vale la pena.

 

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