Padres o Nones.

¡Una de naipes!

Diversión, agilidad mental, concentración y desarrollo social, ¿jugamos?

Son fáciles de transportar y cuentan con una infinidad de posibilidades para pasar un rato divertido. El desarrollo psicomotriz, la habilidad mental y el fomento de las relaciones interpersonales son algunos de sus ases.


Llevar una baraja en el bolso o en la guantera del coche nos puede sacar de más de un apuro, sobre todo en estos días de verano en el que el tiempo se estira como goma de mascar. Y es que pocos juegos tan pequeños, con la excepción de los electrónicos, pueden ofrecernos tanto divertimento y tan variado.
 

Además del buen rato, los expertos aseguran que favorecen el desarrollo psicomotriz, la habilidad matemática y el fomento de las relaciones interpersonales. No en vano, la multitud de juegos, desde lo más tradicionales de la baraja española a los temáticos de barajas especiales, le confieren un lugar de honor en las tardes de ocio familiares.
 

Con amigos, padres, hermanos, vecinos como compañeros de mesa, basta una baraja y ganas de pasarlo bien para comenzar. Un juego que tan solo necesita a dos jugadores aunque siempre con cuatro sea más ameno, por no hablar de las partidas de las cuadrillas de seis u ocho chavales. Tan agradecido es, que incluso si estamos solos podemos jugar al solitario.
 

Juegos tradicionales


El verano es una buena oportunidad para que tus hijos descubran los naipes si todavía no lo han hecho. Seguro que disfrutas con ese “regreso” a la infancia y juventud redescubriendo los juegos de mesa más sencillos para compartirlos con los más pequeños.
 

Explícales que las cartas también se llaman naipes, que todo es una baraja, y que cuando se mezclan se barajan. También que la española tiene cuatro palos, y la respectiva numeración. Lo recomendable es empezar por los más fáciles, como los Seises, que es ir rellenando las columnas de cada palo empezando por la carta del seis (en algunos lugares le llaman también el Cinquillo porque empiezan con el cinco). La brisca es otra opción interesante: se reparten tres cartas a cada jugador, la siguiente es la que manda o pinta (si es copas, será copas el palo que mande) y el resto se coloca boca abajo para robar. El as vale 11 puntos, el tres vale 10, y sota, caballo y rey, 2, 3 y 4 respectivamente. El jugador que obtenga mayor número de puntos gana.


Se trata de ir rescatando los juegos de cuando eras pequeño, los del lugar donde veraneas, y aquellos que pienses que son los más idóneos para la edad de tus hijos irán ampliando las posibilidades. La marca española más tradicional, la Fournier (www.nhfournier.es), explica en su web los pasos y reglas de un gran número de ellos.
Si son muy pequeños, tus hijos aprenderán a reconocer los números, a asociarlos con la respectiva imagen, y los más mayores a sumar, restar e iniciarse en la habilidad de la estrategia para ganar la partida. En este sentido, es un buen momento para dar una lección importante de vida: descubrir que no siempre se puede ganar, que lo importante es participar y que las reglas tienen como fin facilitar la convivencia.
 

También puedes animarlos a que inventen su propio juego con sus reglas y nombre, seguro que les encanta.

 

Castillo de naipes


Otra opción muy divertida son los castillos de naipes de toda la vida. ¿Quién no ha hecho un castillo de cartas en su vida?, ¿y a quién no se lo ha destrozado el envidioso de turno con un dedo o un soplido malévolo?
 

Por eso te recomendamos elegir bien el lugar donde vas a situarlo, sin corrientes de aire o superficies que se muevan y lo puedan derrumbar, tampoco muy lisas que resbalen (las mejores son el mantel sobre una mesa o una alfombra). Visualízalo mentalmente para ver el número de naipes que necesitaras, pues es fácil que requiera al menos dos barajas. Y sobre todo, no te desanimes.
 

Se trata de una actividad que requiere concentración, equilibrio, paciencia y que nos proporciona una sensación de satisfacción cuando lo finalizamos. Además, tiene la ventaja de que puede ser del tamaño que queramos y acorde a nuestra habilidad.
 

La manera más habitual de colocar las cartas es apoyarlas una contra la otra por su lado más corto formando triángulos, como tiendas de campaña, y sobre la primera hilera y base (fundamental porque son los cimientos del castillo), ponerlas horizontal para formar la siguiente altura. Conforma asciendas irás reduciendo pares de naipes hasta llegar al nivel que solo tengas un espacio para una pareja, que será el torreón más alto del castillo.
 

Crear nuestra baraja


Una actividad de lo más divertida puede ser también crear nuestra propia baraja. Con la española como referente, podemos inventar los palos, los dibujos, e incluso el reverso. Es más, si disponemos de tiempo puede ser una manualidad para realizar toda la familia. Cada uno puede encargarse de un palo, o diseñar los reversos en los que puede ir la inicial gótica de los apellidos familiares.
 

Podemos elegir el tamaño; en cuanto al cartón, ha de ser lo suficientemente duro para que se puedan barajar y sostener cuando juguemos con ellas. Una vez finalizada, y para que no se estropeen, podemos plastificarlas.
 

No te lo pienses… ¡y a jugar!

 

OTRAS PROPUESTAS PAR HACER EN FAMILIA

 

 -SEMBRAR, REGAR Y PODAR

 

 

 

 

 

 

 

-MERIENDA ARTÍSTICA

 

 

 


 

 

 

-CUENTA ESTRELLAS FUGACES

 

-¡A COCINAR!

 

 

 

 

 

 

 

-HAZ TU PROPIA PLASTILINA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-¡NOS VAMOS DE PICNIC!

 

 

 

 

 

 

 

-FABRICA TUS PELOTAS DE MALABARISMO

 

-TURISTAS POR UN DÍA


 

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