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Apáticos e irritables por el fin de las vacaciones

Al igual que en el caso de los adultos, los niños pueden generar sentimientos de apatía e irritabilidad al regresar a la rutina diaria tras las vacaciones

Durante más de dos meses los niños han jugado, han hecho nuevos amigos, se han levantado tarde, se han bañado en el mar y en piscina, han ido de campamento, de viaje y han disfrutado sin horario. Pero todo eso llega a su fin cuando acaban las vacaciones y comienzan las clases. Volver a la rutina no es fácil para los pequeños de la casa.
 

Es frecuente que durante los primeros días de colegio, los pequeños se muestren reticentes a la hora de hacer los deberes o de levantarse por la mañana, o incluso se nieguen a acudir a clase.
Si bien se trata de un malestar pasajero que afecta a los niños en los primeros días de clase y que no se traduce en ningún problema de salud, la prevención es la mejor pauta para evitar a los niños estos sentimientos o paliarlos en la medida de lo posible, según recomiendan expertos del hospital La Ribera de Valencia.

 

Para paliar esta situación los expertos recomiendan que es importante que los días previos al final de las vacaciones, los niños vayan adaptando su horario con el fin de habituarse paulatinamente al que tendrán durante el curso escolar. De esta forma, por ejemplo, puede ser útil levantar a los niños en los días anteriores al primer día de colegio cada día un poco más temprano, de manera que el primer día de clase no experimenten un cambio brusco.

 

Asimismo, a la hora del regreso a casa desde el colegio, hay que establecer una rutina y realizar las cosas en el mismo orden, evitando poner a los niños a estudiar según lleguen de la escuela. También es importante darles un tiempo de relax para que se distraigan y después comenzar las tareas todas las tardes a la misma hora. En este sentido, conviene repartir las actividades extraescolares, no sobrecargando mucho al niño y dedicando un espacio de su tiempo libre para la realización de alguna actividad física y deportiva.

 

Otra de las medidas que pueden adoptar los padres es la de inculcar a los niños entusiasmo por el inicio de la nueva etapa. Los pequeños suelen imitar el estado de ánimo de los adultos, por lo que es importante evitar, por parte de los padres, los comentarios negativos sobre el fin de las vacaciones o la vuelta al trabajo.
 

Por el contrario, los padres deben transmitir a sus hijos emoción por el reencuentro con los compañeros del colegio y entusiasmo por este cambio de rutina, haciéndoles ver que la vuelta al colegio es un aliciente y no un trauma o un motivo de angustia.

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