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Gemelos: iguales pero diferentes

A los niños gemelos se tiende a tratarlos como uno solo. Se les viste y peina igual, tienen nombres parecidos y se piensa que tienen los mismos gustos. Pero cada niño necesita ser tratado de forma diferente para fortalecer su personalidad y autonomia

La llegada de un niño a una casa revoluciona toda la familia. Crecen las alegrías, las preocupaciones, los problemas de intendencia…. Pero si no son uno, sino dos o tres los hijos que llegan de golpe, todo se multiplica. A las dudas normales a la hora de educar a un hijo surgen nuevas preocupaciones si se trata de gemelos.

 

Los niños gemelos, mellizos o trillizos forman una unidad, tienen su propio mundo y no suelen necesitar tener a nadie más para entretenerse, jugar o hacerse confidencias. Al educarlos hay que tener en cuenta estas características y contrarrestar la dependencia que suelen tener, para reforzar la personalidad propia de cada uno.


Son dos no uno solo, por lo que los padres deben adaptarse a las necesidades y particularidades de cada uno.

 

Vestirles y peinarles igual, estar juntos en la misma clase, apuntarlos a las mismas actividades extraescolares, incluso llamarles con nombres parecidos suele ser la tónica general en las familias con gemelos, algo que sin embargo no es tan positivo como pueda parecer.

 

Los gemelos pueden tener problemas de personalización, hablan en plural y suelen crear un mundo compartido al que son ajenos el resto de hermanos o amigos, están unidos afectiva y psicológicamente. Pero aunque no parecen necesitarlo, es importante que se les diferencie desde que son pequeños, para que cada uno desarrolle su propia personalidad.
Además, es necesario que cada uno crezca de forma independiente, que aprendan a tener sus propio espacio y a desarrollar sus habilidades, gustos y carácter, incluso a tener sus propios amigos.

 

Es innegable la sintonía que suele haber entre dos hermanos gemelos. En muchos casos los dos se ponen enfermos a la vez y llega a pasar que cuando a uno le ocurre algo el otro lo siente aunque no esté cerca. Esto, según algunos expertos, se debe en parte a que comparten el mismo código genético, además de una relación especial al pasar tanto tiempo juntos, de forma que se entienden a la perfección y sienten lo que el otro porque lo conocen de una forma muy íntima.

 

El nexo de unión que suelen tener estos hermanos puede ser positivo en muchos aspectos, pero puede convertirse también en una “desventaja”. Debido a que el lazo afectivo entre ellos es muy fuerte y no “necesitan” a nadie más para jugar y entretenerse pueden aislarse del entorno. También puede surgir una dependencia de un hermano frente al otro, ya que suele haber uno con una personalidad más fuerte que suele ser el que domina la relación.

 

A la hora de educarles y ayudarles a desarrollarse de forma saludable, los padres deben recordar que son dos personas diferentes y que cada uno tiene su carácter y gustos que tienen que ser respetados. A veces es necesario romper de alguna forma el fuerte vínculo que hay entre los dos para abrirlo a más personas.

 

Por comodidad, muchos padres tratan a los gemelos o mellizos como uno solo, pero esto no es positivo. Es importante que cada niño se sienta único y sepa estar sin el otro. Por eso es bueno que estén separados de vez en cuando y evitar hacer comparaciones y crear competencia entre ellos.
Separados o juntos en clase

 

¿Juntos o separados en clase?

 

Una de las preguntas que se hacen muchos padres es si deben estar juntos o separados en clase. Hasta hace poco nadie dudaba que lo mejor para los gemelos era compartir aula, pero actualmente los expertos opinan que es mejor separarlos, a pesar de que al principio el niño se pueda sentir perdido sin su hermano.

 

De esta forma se evita la excesiva dependencia, se les motiva para que se abran a otros niños y que los profesores puedan caer en los mismos errores que muchos padres de tratarlos como uno en lugar de como dos.

 

Tanto si están en la misma clase como en aulas diferentes hay que evitar comparar sus resultados y notas.

 

Qué hay que evitar

 

-Vestirles siempre igual o llamarles con nombre fonéticamente idénticos

 

-Llamarles “los gemelos” en lugar de utilizar sus nombres

 

-Llevarles siempre juntos

 

-Apuntarles a las mismas actividades extraescolares como si tuvieran los mismos gustos

 

-Compararlos, cada uno es diferente y se les tiene que respetar

 

Cómo fortalecer su individualidad

 

-Respetar los gustos y aficiones de cada uno

 

-Potenciar que pasen tiempo separados, intentando que hagan cosas con otros amigos

 

-Dedicar tiempo a estar y escuchar a cada uno de forma independiente

 

-Resaltar las diferencias individuales destacando cualidades de cada uno.

 

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